
¡Este mundo está cabrón para que lo sepas! Es un mundo donde todo tiene una etiqueta, un nombre, como las medicinas: ésta sirve para el cáncer, la otra para la tos, la otra para la impotencia. ¡Estamos jodíos! En el afán de etiquetarlo todo hasta la gente letrada como tú, se equivoca, porque fíjate:
Mientras una puta finge un orgasmo, un hombre con talento se hace el comemierda ante otro que no sabe un carajo ¿y todo por qué? Pues por mantenerse a su servicio. El hombre compromete su inteligencia ante un mediocre con posición, el hombre simula, seduce alabando al otro, lo conquista y se deja seducir, y te lo repito, todo es por dinero, poder o bienes. Manipula y se deja manipular; cae en el juego de la prostitución buscando la misma meta, la misma finalidad ¡igual que una de nosotras!
En esos momentos la puta que llevan dentro se les activa, uno los ve actuar y piensa: ¡Coño, que malas sooooon! Porque si fueran mujeres también por fuera nadie les pagaría ni una Coca Cola por su teatro. ¡Y después son los primeros que hablan mal de nosotras!